Hija Mía, quiero
instruirte sobre la lucha espiritual.Nunca confíes en ti misma, sino que abandónate totalmente a Mi
voluntad.En el abandono, en las tinieblas
y en diferentes dudas recurre a Mí y a tu director espiritual, él te responderá
siempre en Mi nombre.
No te pongas a discutir con ninguna tentación,
enciérrate inmediatamente en Mi Corazón y a la primera oportunidad, revélala al
confesor.Pon el amor propio en el
último lugar para que no contamine tus acciones.Sopórtate a ti misma con gran paciencia.No descuides las mortificaciones interiores.
Justifica siempre dentro de ti la opinión de las Superioras y del confesor.Aléjate de los murmuradores como de una
peste.
Que todos se comporten como quieran, tu
compórtate como Yo exijo de ti.Observa
la regla con máxima fidelidad.Después
de sufrir un disgusto, piensa qué cosa buena podrías hacer para la persona que
te ha hecho sufrir.Evita la
disipación.Calla cuando te amonestan;
no preguntes la opinión de todos sino de tu director espiritual; con él sé
sincera y sencilla como una niña.No te
desanimes por la ingratitud; no examines con curiosidad los caminos por los
cuales te conduzco.
Cuando el aburrimiento y el desanimo llamen a
tu corazón, huye de ti misma y escóndete en Mi Corazón.No tengas miedo de la lucha a menudo el solo
valor atemoriza las tentaciones, y no se atreven a atacarnos.
Lucha siempre con
esta profunda convicción de que Yo estoy a tu lado.No te dejes guiar por el sentimiento, porque
él no siempre está en tu poder, todo el merito está en la voluntad.Depende siempre de las Superioras en las
cosas más pequeñas.No te hago ilusiones
con la paz (121) y los consuelos, sino que prepárate a grandes batallas.Has de saber que ahora estas sobre un
escenario donde te observan la tierra y todo el cielo, lucha como un guerrero
para que pueda concederte el premio; no tengas mucho miedo, porque no estás
sola.
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