Venid a Jesús , que sólo Él puede daros el contento que buscáis

 


Oh, insensatos mundanos! -dice San Agustín-; desdichados, ¿adónde vais para satisfacer vuestro corazón? Venid a Jesús , que sólo Él puede daros el contento que buscáis." Alma mía, no seas tú tan insensata; busca sólo a Dios, busca el bien en el que están todos los bienes, como dice el mismo Santo. Y si quieres hallarle pronto, aquí le tienes cerca de ti; dile lo que deseas, pues está en el Sagrario para oírte y consolarte.

 

No todos, dice Santa Teresa, consiguen hablar al rey; lo más que algunos logran es hablarle por medio de tercera persona. Mas para hablar con Vos, oh Rey de la Gloria, no se necesitan mediadores: todos os hallan siempre dispuesto a darles audiencia en el Sacramento del altar. Cualquiera que os desea os halla siempre aquí y os habla familiarmente. Llegar a la persona del rey y hablarle cara a cara , puesto que alguno lo consigue, ¿qué de diligencias no supone? Porque los reyes de la tierra dan audiencia pocas veces al año. Pero Vos, en este Sacramento, siempre que nosotros queremos, nos dais audiencia, lo mismo de noche que de día.

 

¡Oh, Sacramento de amor, que ya dándoos en la Comunión, ya permaneciendo en los altares, sabéis, con los dulces hechizos de vuestro amor, atraer a tantos corazones que enamorados de Vos, pasmados por tanta bondad, arden felicísimos en vuestro amor y piensan siempre en Vos!: atraed también este miserable corazón mío, que desea amaros, y vivir esclavo de vuestro amor.

 

Por mi parte entrego, de hoy en adelante, en manos de vuestra bondad, todos mis intereses, todos mis afectos y esperanzas, mi alma y mi cuerpo y todo mi ser. Aceptadme, Señor, y disponed de mí como os agrade. No quiero, no quejarme más de vuestras santas disposiciones; pues sé que, procediendo de vuestro amoroso Corazón, amorosas y para mi bien han de ser todas ellas.

 

Comentarios