https://espiritudemariamadre.blogspot.com/2022/07/el-abad-sifo-la-hora-de-su-muerte.html
Ah, Salvador mío Sacramentado y amante
divino, ¡cuán amables son las tiernas invenciones de vuestro amor para lograr
que las almas os amen! Oh, Verbo eterno, no os habéis contentado con haceros
hombre y morir por nosotros, sino que nos habéis dado además este Sacramento
por manjar, por compañía y por prenda de gloria.
Os habéis dignado aparecer entre nosotros,
ya como niño en un establo, ya como pobre en un taller, ya como reo en una
Cruz, ya como pan en el altar. Decidme: ¿Qué más podíais inventar para que os
amásemos?
¡Oh, amabilidad infinita! ¿Cuándo empezaré
a corresponder de veras a tantas finezas de amor? Señor, no quiero vivir sino
para amaros a Vos solo. ¿De qué me sirve la vida, si no la empleo toda en
amaros y complaceros a Vos, amado Redentor mío, que empleasteis vuestra vida
entera en mi bien? ¿Y a quién he de amar sino a Vos, que sois todo hermoso,
todo afable, todo bueno, todo amoroso y todo amable?
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario