https://espiritudemariamadre.blogspot.com/2022/08/oracion-de-renuncia-al-orgullo.html
Dice Lanspergio: Quiso Cristo que ella
estuviera presente como cooperadora de nuestra redención; pues había decretado
dárnosla como Madre, debía darnos a luz como hijos en la cruz. Y si el corazón
de María encontró algún alivio en aquel mar de amarguras, esto era lo único que
entonces la consolaba: saber que por medio de sus dolores nos estaba dando a
luz para la vida eterna. Eso mismo le reveló Jesús a santa Brígida: María, mi
Madre, por su compasión y caridad, se hizo madre de todos en el cielo y en la
tierra. Y de hecho éstas fueron las últimas palabras con que Jesús se despidió
de ella antes de morir, éste fue el último recuerdo, dejarnos por sus hijos en
la persona de Juan cuando le dijo: “Mujer, he aquí a tu Hijo” (Jn 19, 26).
Y desde ese momento empezó María a ejercer
con nosotros el oficio de madre buena, porque como atestigua san Pedro Damiano,
el buen ladrón se convirtió y se salvó por las plegarias de María: Por eso se
arrepintió el buen ladrón, porque la Virgen Santísima, colocada entre la cruz
del Hijo y la del ladrón, oraba por él, recompensándole con ello el servio que
en otro tiempo él le había hecho. Con esto alude a lo que aseveran antiguos
autores diciendo que este ladrón, en la huida a Egipto con el niño Jesús, había
estado cortés con ellos. Este oficio de intercesión la Santísima Virgen ha
continuado y continúa realizándolo.

Comentarios
Publicar un comentario