deberían dejar al pie del altar su corazón

 

 


Mis ojos y mi corazón estarán ahí todos los días." He aquí cómo Jesús cumple esta su hermosísima promesa en el Sacramento del Altar, donde con nosotros se halla de noche y de día.

 

Pudiera, Señor mío, bastaros es estar en el Sacramento sólo de día, cuando tuvieseis en vuestra presencia adoradores que os acompañasen; mas ¿de qué os sirve permanecer ahí también por la noche, en la cual los hombres cierran las iglesias y se retiran a sus casas dejándoos enteramente solo?

 

Pero ya os entiendo; el amor os hizo prisionero nuestro; el amor apasionado que nos tenéis, os unió a este mundo, de tal suerte, que ni de noche ni de día os consiente apartaros de nosotros.

 

¡Ah, Salvador amabilísimo! Sólo esta fineza de amor debiera obligar a todos los hombres a acompañaros siempre en el santo Sagrario, hasta que por fuerza los echasen de allí; y al ausentarse, deberían dejar al pie del altar su corazón y todos sus afectos en obsequio del Dios humanado que permanece solo y oculto en el Tabernáculo, hecho todo ojos para mirarnos y remediar nuestras necesidades, y todo corazón, para amarnos, y esperando el próximo día, en que las almas, sus amadas, vayan a visitarle.

 

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