Citaremos un caso más adelante en el cual el demonio fué autorizado a "poseer" a su cliente, sin poder salir de él cuando se le daba
la gana: es el caso de Antoine Gay que merece un examen detallado.Pero el abate Saudreau cita un caso muy parecido, el de Nicole Aubry, de Vervins, cuya posesión, nos dice, conmovió a Francia entera (1565). Ela no había sido víctima de "magia". Los demonios,en el transcurso de los exorcismos, declararon, muy a pesar suyo,que esta posesión había tenido lugar por voluntad de Dios, para manifestar el poder de los exorcismos católicos y proporcionar así a los calvinistas de la región una razón para convertirse.
Estos demonios agregaban que sufrían mucho de hablar en contra de sí mismos y de poscer a esta mujer.
Es exactamente lo que volveremos a comprobar en el caso de Antoine Gay. En el caso de Nicole Aubry, buen número de calvinistas se convirtió.
Se verifica, pues, en ciertos casos de posesión, de acuerdo con la frase de San Agustin, que Dios prefiere extraer el bien del mal antes que suprimir del todo el mal. Ha habido en la historia almas que han aprovechado los sufrimientos de la posesión para elevarse a un alto grado de santidad.
"Si Marie des Vallées, quien fué poseída como consecuencia de maleficios dice el abate Saudreau no hubiera tenido que sufrir esta prueba que resultó para ella un largo y terrible martirio, no se hubiera elevado a ese alto grado de heroísmo que hizo llamarla "la santa de Coutances" (1590-1656).
Todo el mundo conoce también el célebre caso del padre Surin cuya prueba - la posesión- duró treinta y un años y fué para él la fuente indudable de méritos muy grandes.
Sabemos de casos en los cuales todos los exorcismos son impotentes, a tal punto que los demonios mismoos se ven obligados a confesar que se marcharían de buena gana por los sutrimientos que les causan los exorcismos, pero que no pueden irse porque Dios no se lo permite.
En un caso histórico señalado ya por nosotros, el de Madeleine de la Palud, la poseída de Marsella, los exorcismos consiguieron echar a Asmodéo y a otros dos demonios anónimos, en 1611, pero por permisión divina quedó uno, Belzebú, que hubiera deseado mucho irse, pero debió quedar cautivo en el cuerpo de la poseída.
En un caso semejante, y más adelante citaremos un ejemplo notable de la cosa, en época muy reciente, el exorcista consiguió desatar los lazos de la posesión.
Una posesa, por ejemplo, que el diablo no deja confesar ni comulgar, puede hacerlo de tiempo en tiempo bajo la acción de los exorcismos, pero el demonio no ha sido echado o ha vuelto. En este caso, empero, la víctima que ha comprendido su estado y conoce el provecho espiritual que puede sacar de él, acepta ese estado. Sabe que el demonio está dentro como un animal enjaulado, una bestia enfurecida, pero que no podrá en definitiva hacerle ningún mal.
añade: "Sabemos nosotros de
varias otras, en diversas diócesis, que no son conocidas de él ni están
comprendidas en este número."
Un exorcista de nuestros días, muy ejercitado, nos ha afirmado igualmente que existen "poseídos-víctimas", jque ofrecen sus sufrimientos para el clero de nuestro tiempo tan necesitado de ello!
El poseído sufriendo, pero sus sufrimientos son extremadamente útiles a la Iglesia porque el demonio no pucede actuar más que sobre un ama que se santifica a pesar suyo. iCuántas almas débiles escapan a sus seducciones!
escribe el abate Saudreau continúa pues su-Un biógrafo reciente de San Jean Eudes, el padre Boulay, declaraba que había en esa época - el año 1907-- más de treinta personas que habían aceptado ser victimas para la salvación de las almas. Y al citar csto el abate Saudreau

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