A Vos me entrego para que hagáis de mí cuanto os agrade. Os doy mi voluntad; aprisionadla con los dulces lazos de vuestro amor, para que sea eternamente esclava de vuestra voluntad santísima. Ya no quiero vivir para satisfacer mis deseos, sino para contentar a vuestra bondad. Destruid en mí todo lo que no os agrade; concededme la gracia de no tener otro pensamiento que el de complaceros ni otro deseo que el de conformarme con los vuestros.
Os amo, carísimo Salvador mío, con todo mi corazón; os amo porque deseáis que os ame; os amo porque sois infinitamente digno de mi amor; siento no amaros cuanto merecéis. Quisiera, Señor, morir por amor vuestro. Aceptad mi deseo, y dadme vuestro amor.
¡Oh, voluntad de mi Dios, a ti por completo me consagro!

Comentarios
Publicar un comentario