La virtud escondida de la Cruz te ordena, serpiente del infierno que te alejes de mi así como el poder de los Misterios de la fe cristiana, La Gloriosa Madre de Dios, La Virgen María, te ordena; + Ella, quien por su humildad y desde el primer momento de Su Inmaculada Concepción, aplastó tu orgullosa cabeza. La fe de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y los otros Apóstoles te ordena. + La sangre de los Mártires y la piadosa intercesión de los Santos te ordena. + Los niños abortados y los méritos de los santos de las cruces negras te ordenan. +
Por tanto, maldito dragón, y ustedes, legiones diabólicas, ordenamos por el Dios Vivo, + por el Dios Verdadero, + por el Dios Santo, + por el Dios que amó tanto al mundo hasta dar a su Hijo único, para que todo aquel que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. [Juan III: 16]: Deja de engañar a las criaturas humanas y derramar sobre ellas el veneno de la condenación eterna; deja de dañar a la Iglesia interfiriendo con su libertad. Vete, Satanás, inventor y maestro de todas las mentiras, enemigo de la salvación del hombre.
Cede el lugar a Cristo, en quien no has podido encontrar ninguna de tus obras; Cede el lugar a la Única, Santa, Católica y Apostólica Iglesia adquirida por Cristo al precio de Su Sangre. Inclínate bajo la mano todopoderosa de Dios; tiembla y huye cuando invoquemos el Santo y terrible nombre de Jesús, este Nombre, el cual hace al infierno temblar, este nombre al cual las Virtudes, Potestades y Dominaciones del cielo están humildemente sometidas, este nombre al cual los Querubines y Serafines alaban incesantemente repitiendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, el Dios de los Ejércitos.

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