Nunca te falta el amor, y todo me lo puedes y quieres obtener. Sólo me puede impedir que yo reciba tu gracia, o mi olvido de suplicarte, o mi poca confianza en tu intercesión. Pero el recurrir a ti, y el hacerlo con total confianza, tú misma me lo tienes que otorgar.
Estas gracias supremas, son las que ahora quiero y te pido, las que espero, con certeza, alcanzar por ti,
María, Madre y esperanza mía, mi amor, mi vida, mi refugio, mi ayudadora y consoladora. Amén.

Comentarios
Publicar un comentario