Resistir a la tentación de vanagloria y presunción con el recuerdo de los pecados cometidos, su número y gravedad, con una mirada a la infinita santidad de Dios.Resistir a la tentación de los amigos interesados y de los parientes, alejándolos en cuanto posible, no tomando parte en sus llantos demasiado humanos, en sus consejos interesados ni en sus falsas promesas Pedir perdón a quien hayas ofendido y a cuantos hayas dado ocasión de ofender a Dios. Entregar el propio espíritu en manos de Dios.

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