PURIFICACIÓN DE LAS ALMAS DE LOS QUE PECARON POR VIOLENCIA

 



Cuenta santa Hildegarda:Y vi un pozo de tremenda profundidad que tenía una niebla negra y ardiente, y  alrededor soplaba un impetuoso viento de fuego. En esta niebla y en este viento  también había gusanos de horrible aspecto. Pero las almas que satisficieron su deseo de  contienda con las obras en su cuerpo, privadas del cuerpo fueron torturadas en los  fuegos, empujadas por el viento cayeron en el pozo, del pozo volvieron a subir al viento  y tuvieron que soportar los tormentos de los gusanos. En cambio las que habían  buscado la disputa con sus palabras pero no la llevaron a la práctica en las obras,  padecieron estos castigos sin el tormento del pozo, pues no se precipitaron en él.

Las almas que vivieron pendencieramente en el mundo y procuraron con su actitud  muchas molestias a los demás, fueron atormentadas en la niebla negra y ardiente. Como  saciaron su afán de contienda con crueldad, tuvieron que soportar el doloroso fuego del  pozo. Por la impiedad con que pelearon con los otros, fueron quemadas en el viento de fuego. Debido a la confusión que provocaron en los demás peleando con obras crueles,  se precipitaron en el pozo. Y puesto que, después de haber cubierto a los otros de  insultos, volvieron de nuevo a su impiedad, de las torturas del pozo volvieron también a  los tormentos del viento. Puesto que en su afán de contender también fueron arrogantes,  tuvieron que soportar a los gusanos en los fuegos. Pero los que pelearon solamente con  palabras, ya que no saciaron su afán de contender en las obras, no padecieron el castigo  del pozo aunque tuvieran que soportar los demás tormentos destinados a este vicio.

Y por el Espíritu viviente vi y entendí todo esto.

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