¿Y tú,
hermano mío, en qué gastas el tiempo?... ¿Por qué lo que puedes hacer hoy lo difieres
siempre hasta mañana? Piensa que el tiempo pasado desapareció y no es ya tuyo; que
el futuro no depende de ti. Sólo el tiempo presente tienes para obrar...
“¡Oh infeliz!
–advierte San Bernardo–, ¿por qué presumes de lo venidero, como si el Padre
hubiese puesto el tiempo en tu poder?” Y San Agustín dice: “¿Cómo puedes prometerte
el día de mañana, si no sabes si tendrás una hora de vida?” Así, con razón,
decía Santa Teresa: “Si no te hallas preparado para morir, teme tener una mala
muerte”.
Comentarios
Publicar un comentario