Amado padre celestial, Gracias por el regalo maravilloso de la vida, por permitirme escuchar tu voz cada mañana al despertar, Gracias señor gracias.
Hoy vengo delante de ti señor, reconociendo que soy pecador, y qué la vida sin ti no tiene sentido, y que no puedo ir a ningún lugar sin tu presencia Santa, te necesito, señor.
Toma el control de mi vida, y haz de mi lo que tú quieras, arranca de mí la falsedad y la mentira, la codicia, y la avaricia, la envidia, el odio, el rencor, y el resentimiento.
Hoy me consagró a ti señor mental física y espiritualmente para que se haga en mí Según tu palabra como tú quieres y no como quiero yo.
Amado padre celestial, te lo pido en el nombre de Jesucristo nuestro señor. Amén
Comentarios
Publicar un comentario