hemos de mortificar nuestro paladar

 




San Juan Maria Vianney :

digo que hemos de mortificar nuestro paladar: no debemos comer por glotonería, ni tampoco más de lo necesario; no hay que dar al cuerpo nada que pueda excitar las pasiones; ni comer fuera de las horas acostumbradas sin una especial necesidad. Un buen cristiano no come nunca sin mortificarse en algo.

5.° Un buen cristiano debe mortificar su lengua, hablando solamente lo necesario para cumplir con su deber, para dar gloria a Dios y para el bien del prójimo...

Nos dice San Agustín que es perfecto aquel que no peca con la lengua ( Esta sentencia la pronunció primeramente el Apóstol Santiago: « Si quis in verbo non offendit, hic perfectus est» (Jac., 3, 2)) Debemos, sobre todo, mortificar nuestra lengua cuando el demonio nos induzca a sostener pláticas pecaminosas, a cantar malas canciones, a la maledicencia y a la calumnia contra el prójimo; tampoco deberemos soltar juramentos ni palabras groseras.


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