Escribe santa Faustina en su diario :Una noche, mientras subía por la escalera, de repente me invadió un extraño tedio de todo lo divino. Entonces oí a Satanás que me decía: No pienses nada de la obra, Dios no es tan misericordioso como tú dices. No reces por los pecadores, porque ellos serán condenados a pesar de todo y por esta obra de misericordia tú misma te expones a ser condenada. De esta misericordia de Dios no hables nunca con el confesor y especialmente con los Padres Sopocko y Andrasz. En ese momento la voz tomó el aspecto del Ángel Custodio. Entonces contesté: Sé quien eres, el padre de la mentira . Hice la señal de la santa cruz y aquel ángel desapareció con gran estrépito y rabia.
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