María y la devoción a ella nos son imprescindibles


Que recurrir a María sea cosa utilísima y santa no pueden dudarlo sino los que no tienen fe. Pero lo que quiero probar es que la intercesión de María es necesaria para nuestra salvación; necesaria, no absolutamente, sino moralmente, para hablar con propiedad. Y digo yo que esta necesidad brota de la misma voluntad de Dios, que quiere que todas las gracias que nos dispensa pasen por las manos de María, como lo dice san Bernardo y es sentencia común entre teólogos y doctores, como lo dice el autor de El reino de María. Esta sentencia la sostienen Vega, Mendoza Paciuchelli, Séñeri, Poiré, Crasset e innumerables autores. El P. Natal Alejandro, autor por cierto muy mirado en las proposiciones que sostiene, dice ser voluntad de Dios que todas las gracias las debemos esperar por medio de María. “El cual –son sus palabras– quiere que todos los bienes los esperemos de él, pero pidiendo la poderosísima intercesión de la Virgen madre cuando la invocamos como se debe”. Y cita para confirmarlo el célebre dicho de san Bernardo: “Esta es su voluntad, que todo lo obtengamos por María”. Lo mismo siente el P. Contenson, quien explicando las palabras de Jesús en la cruz a san Juan: “He aquí a tu madre”, añade: “Como si dijera: nadie participará de mi sangre si no es por la intercesión de mi Madre. Las llagas son fuentes de gracias, pero a nadie llegarán sus raudales sino encauzados por María. Juan, discípulo mío, tanto más serás amado por mí cuanto más la ames”.


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