Que broten de tu boca himnos espirituales

 




Decía el abad Hiperequio: «Que broten siempre de tu boca himnos espirituales y que la meditación asidua alivie el peso de las tentaciones que te vengan. Un ejemplo claro de esto es el caminante cargado con un pesado equipaje: cantando, olvida el cansancio del camino».

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