algunas almas son como piedras, siempre frías e insensibles.

 


Escribe Sor Faustina en su diario :Hoy supe con qué desagrado viene el Señor a cierta alma en la Santa Comunión. Va a ese corazón como a un calabozo para ser martirizado y atormentado. Le he pedido perdón y compensé ese ultraje.

A menudo, el Señor me da a conocer dentro de mi a las personas con las cuales trato en la puerta. Un alma digna de compasión quiso decir algo espontáneamente. Aprovechando la ocasión le hice conocer con delicadeza en qué miserable estado estaba su alma. Se alejó con una mejor disposición de ánimo.

 Oh Jesús, veo tanta belleza diseminada alrededor por la cual (36) Te agradezco continuamente; pero percibo que algunas almas son como piedras, siempre frías e insensibles. Ni siquiera los milagros las conmueven, tienen la mirada dirigida hacia sus propios pies y así no ven nada fuera de si mismas.


Comentarios