pudo aquella alma entrar al templo, y mudar el traje negro en otro gris

Murió la hermana de S. Malaquías, la cual por sus defectos tuvo que ir al Purgatorio, en donde su piadoso hermano le ayudo con muchos sufragios; pero habiendo cesado ya de hacerlos, una noche escucho una voz desconocida que le dijo que su hermana estaba fuera de la Iglesia esperando sus auxilios. Comprendió el santo la necesidad de la difunta, y comenzando de nuevo los devotos ejercicios omitidos, después de algún tiempo en el atrio de la Iglesia, con vestido negro, desconsolada y triste, por lo cual aumento el su fervor y ningún día transcurrió sin que hiciese por ellas grandes obras de piedad. En este estado pudo aquella alma entrar al templo, y mudar el traje negro en otro gris, pero no pudo acercarse hasta el altar, porque aun no era digna. Entonces apareció por segunda vez al hermano, quien confiado en el poder de los sufragios, ofreció de ellos tanta copia a Dios, que al fin satisfizo con ellos toda su deuda con la Divina Justicia. Por lo cual tuvo el consuelo de verla por tercera vez adornada de una blanquísima vestidura, próxima al altar, y agregada al número de los escogidos, lo que quería significar que había sido admitida a la gloria del Paraíso.
Las diversas apariciones de esta difunta nos hacen conocer la economía ordinaria de la Providencia Divina, que no suele en un acto absoluto de voluntad y de potencia librar a las almas del Purgatorio, sino que procede generalmente con exactitud y justicia, y exige de ellas todo el débito de la pena, aceptando solamente en descuento los sufragios de los fieles, que cuanto más copiosos, tanto más pronto las hace dignas del cielo.

Tomado de: Novena a las Animas del Purgatorio, sacada del Ancora de Salvación, 1885.

SAQUEMOS TAMBIEN NOSOTROS ALMAS DE PURGATORIO, NUESTROS SERES QUERIDOS, AMIGOS, POR UN ACTO DE CARIDAD ALMAS QUE NO TIENEN QUIEN POR POR ELLAS, PODEMOS HACERLO PRINCIPALMENTE PIDIENDO MISAS POR LOS FIELES DIFUNTOS.

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