https://contranuevaera.org/2021/08/16/un-sacerdote-vio-como-el-infierno-trago-un-condenado-2/
el Rosario rezado en comunidad es mucho más terrible contra el demonio, pues se conforma un ejército entero para atacarlo. En ocasiones triunfa fácilmente sobre la oración particular. Pero, si ésta se une a la de los demás, sólo con dificultad logrará sus propósitos. Es fácil romper una varita. Pero, si la unes a otras y formas un haz, no podrás romperlo: la unión hace la fuerza[1]. Los soldados se unen en batallón para derrotar al enemigo. Los malvados se unen con frecuencia para sus orgías y danzas. Los mismos demonios se unen para perdernos. ¿Por qué no han de reunirse los cristianos para gozar de la compañía de Jesucristo, aplacar la ira divina, alcanzar la gracia y misericordia del Señor y vencer y abatir más eficazmente a los demonios?
Amado cofrade del Rosario: vivas en la ciudad o en el campo, cerca de la iglesia parroquial o de una capilla, vete a ella –al menos todas las tardes– y –con permiso del rector de la iglesia y en compañía de cuantos lo deseen– reza el Rosario a dos coros. Haz otro tanto en tu casa o en la de cualquier particular, si no tienes la posibilidad de ir a la iglesia o a la capilla
¿No será posible revivir la hermosa costumbre de rezar el Rosario en
familia? ¿Sentirnos hijos de Dios, dialogando con el Padre, por Jesucristo, en
el Espíritu, bajo la dulce mirada y sonrisa de la Madre? Para animarnos más
todavía al rezo del Rosario en familia, la Iglesia ha enriquecido su práctica
con dos indulgencias plenarias.

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