en una visión vio santa Hildegarda al demonio de pereza que le dijo estas palabras;
“No quiero ofender a nadie para no verme privado yo también
de consuelo o ayuda.
Porque si ofendo a alguien, podría arruinar mi propia
existencia y no tendría ningún
amigo. Honraré al noble y al rico y no prestaré ninguna
atención al santo ni al pobre ya
que ellos no pueden beneficiarme de ningún modo. Solo quiero
ser agradable a todos
para no sufrir, porque, si atacara a alguien, podrían
devolverme el golpe con fuerza. Y
si yo hiciera a alguien un pequeño mal, pronto me devolvería
uno más grande. Mientras
viva con los hombres quiero vivir en paz. Tanto si hacen mal
como si hacen el bien,
callaré. Igualmente, a veces es mejor mentir y engañar que
decir la verdad. Es también
mejor para mí ganar algo que perder; es mejor huir del
fuerte que luchar contra él.
¿Qué ganaría si comenzase algo que no pudiera terminar?
Aunque los vencedores y los
sabios se burlan de mí, ellos tienen sólo lo que les viene,
yo sin embargo, elijo mi
propia casa. Los que dicen la verdad frecuentemente pierden
sus bienes, y los que
combaten, a veces mueren”.
RESPUESTA DE LA VICTORIA DIVINA
De nuevo oí una voz de la misma nube tempestuosa que
respondió a la figura: “Tu
primera equivocación fue cuando levantaste tu voz contra
Dios y no quisiste imitar a la
justicia. Y así has vagado errante en compañía de tu
terrible insensibilidad separándote
de la justicia, has engañado a la gente cuando tenías
circunstancias favorables. No
tienes nada de integridad.
Yo sin embargo, sostengo la espada de las virtudes más
fuertes de Dios, y con ella
puedo eliminar toda injusticia. Te golpearé en la mandíbula
con mi espada. Endureceré
mi corazón contra ti porque eres como ceniza de ceniza. Me
aseguraré de que todas las
cosas que deseas y reúnes, sean pequeñas y escasas. No
quiero vivir en la ceniza ni en
las vanas mentiras del mundo, deseo por el contrario llegar
a la fuente de agua viva. 32
Lucho contra la antigua serpiente y destruyo todas sus
defensas con el misterio de las
Escrituras de Dios, con las que siempre atacaré en mi lucha
contra el diablo. Por esta
razón siempre moraré con el Dios verdadero”.
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