Maleficios desde antes de nacer

 



 


   

En muchas ocasiones, ha dicho usted que es muy importante bautizar a los bebés recién nacidos, pero que también resultaría muy útil poder hacerlo antes. ¿Por qué?

Porque algunas personas les hacen maleficios antes del nacimiento. A veces le he preguntado al demonio: «¿Cuándo entraste ahí dentro?», y me ha contestado: «Antes de que esta persona naciera». En tales casos, el feto ya está poseído por el demonio. Esto sucede cuando lanzan un maleficio contra la madre para que recaiga sobre el niño que lleva dentro. Después se va manifestando poco a poco…

Tuve a una chica que ahora está curada, totalmente liberada; está casada y lleva una vida normal. Pues bien, la chica había nacido en una clínica u hospital donde trabajaba una enfermera satanista. En cuanto nacía un niño, esta terrible mujer lo consagraba a Satanás. El demonio y yo discutíamos acaloradamente durante el exorcismo. «Es a imagen y semejanza de Dios, la han bautizado», le decía yo, y él contestaba: «Yo llegué primero», porque no la habían bautizado enseguida.

El Bautismo impediría casos como éste, puesto que incluye una oración de exorcismo. Lamentablemente, en el nuevo rito sólo hay una oración (Pablo VI ya se quejaba de ello). Sin embargo, en los primeros tiempos de la Iglesia se daba mucha importancia al exorcismo bautismal. Y lo mismo ocurre con la renovación de los votos del Bautismo; aunque la hayan reducido a la mínima expresión, sigue existiendo, pero no elimina la presencia del demonio si la hay. El Bautismo no la elimina; si hay un maleficio, no desaparece. Los efectos de los maleficios se van manifestando poco a poco. Primero, cuando el niño es pequeño y hace cosas raras, suele decirse: «Bah, cuando sea mayor se le pasará». Sin embargo, cuanto más crece, más arraiga en él la presencia. Mucho más tarde, acude a mí un hombre de cincuenta, sesenta años, que sufre una posesión diabólica, y descubrimos que la sufre desde niño, por culpa de un maleficio. Estos casos requieren mucho tiempo, porque el demonio ha arraigado mucho. Sólo una vez conseguí liberar a una persona, una chica, con un exorcismo de diez minutos… Ya he contado su historia. Por eso el primer exorcismo dice: Eradicare et fugare, es decir, se le pide a Dios que desarraigue y expulse al demonio. Y cuanto más se espera, más difícil es liberarse, porque las raíces son más profundas.

   

Comentarios