La primera imagen representa al Amor Mundano, porque el antiguo seductor, infundiendo en los hombres ya desde su origen el amor por las cosas del mundo, también los induce a todos los demás vicios. Tiene aspecto humano y el color es como el de un negro de Etiopía ya que, completamente envuelta en los deseos de la carne, no desea tener ningún resplandor ni ninguna luminosa belleza.
Está desnudo. Tiene sus brazos y piernas alrededor de un árbol enorme con muchas ramas. Significa que no lleva puesta ninguna ropa de santidad, sino que con sus trabajos y con su conducta aprisiona la fuerza de la vanagloria que tienen ciertos vicios, tal como asoman sus ramas. Y este árbol está lleno de muchas clases diferentes de flores, porque en la vanagloria y en los vicios que nacen de élla, se encuentran todas las vanidades de todas cuántas vanidades se extienden por el mundo.Coge la mayor parte de estas flores y las sostiene en sus manos, es decir en sus mismas
obras lleva
consigo todas las vanidades del mundo presente con los deseos impuros, ya
que cuando
el hombre reflexiona sobre las vanidades en el amor mundano, él desea
cosas, y
cuando las encuentra, con gran placer, como con la referida variedad de flores,
las atrae a
sí según su propia voluntad, tal como este vicio deja comprender con sus
palabras.
La raíz del
árbol se seca y el árbol cae en las tinieblas antes mencionadas. Cuando el
árbol se
cae, esta imagen también cae en las tinieblas con él. Esto significa que la
vanagloria,
falla completamente, y va a acabar en la oscuridad de la incredulidad donde
se encuentra
el diablo. Junto con la vanagloria también caen, sin poderlo impedir, los
que quieren
el mundo y desprecian la vida eterna. Pero aunque la vanidad caiga, sin
embargo no
cree que haya caído, porque se ha atado tan fuertemente a las cosas
mundanas que
no piensa para nada en las cosas celestiales. El Amor Divino le
responde,
como antes se dijo.

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