En primer lugar, el infierno es para castigar
a los reprobos, y no para dejarles volver al
mundo. Los que allá van, allá quedan.
¿Decís que de allá no vuelven? Esto es verdad en el orden habitual de la Providencia;
pero ¿es cierto que no haya vuelto nadie del
infierno? ¿Estáis seguro de que Dios por un
acto de misericordia y de justicia no haya permitido a un condenado aparecer en el mundo?
En la Sagrada Escritura y en la historia se
lee la prueba de lo contrario; y por supersticiosa que sea la creencia casi general en lo que
se llama los aparecidos, sería inexplicable si
no arrancase de un fondo de verdad. Permitid
que os refiera algunos hechos, cuya autenticidad parece evidente, y que prueban la existencia del infierno por el intachable testimonio de los mismos que están en aquel lugar
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