Padre Eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de Jesucristo como propiciación por mis pecados, en súplica por las santas almas del Purgatorio, y por las necesidades de la Santa Iglesia.
Dos Padrenuestros, dos Avemarías y dos Glorias en honor a las Gotas de Sangre que ha derramado Jesús.
X. COMUNIÓN ESPIRITUAL
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven por lo menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, jamás, que me separe de Ti. Amén.

Comentarios
Publicar un comentario