Santa Ana y los demonios que no la dejaban rezar por las ánimas :

 Pasando al anochecer por un tránsito

Llano, encontró tres demonios en forma de toro y arrojando todos llamas de fuego, y nubes de humo, le dijeron: que habían de hacerla cuánto mal pudiesen: á que respondió ella con gran sosiego;” haced todo que Lo que Dios les dé licencia, que con su favor no dudó venceremos”. 

 

En otra ocasión le amenazó el demonio diciendo: había de vengar con ella lo que las Monjas  que le hicieron la batalla con ayunos y oraciones. 

 

 Estando en la celda de una enferma, a quien  ayudaba a  bien morir, vió un grupo demonios en diversas figuras, unos como cabritos, otros como cerdos , otros como aves nocturnas muy feas, y como ratones muy terribles. vio que echando fuego, cercaban la cama de la enferma tan espesos como el humo, tanto que aún el manual del que ayudaba á morir estaba cubierto de demonios. 

 

En fin, ni á él, ni á ella podía ver, impidiéndole esta densa nube de espíritus infernales, hasta que se desviaron a una parte entrando allí la Priora y los confesores, en cuyo interior murió con gran paz. 

la Religiosa,  abrasada esta infernal canalla, de que la Venerable Madre Francisca con su Oración le hubiese quitado de las manos aquella alma que querían perder , fueron todos, siendo tantos como se ha dicho, á su celda, y comprometidos en común en particular, la persiguieron aquella noche, haciendo cada uno vengativa fuerte en su paciencia. 






Apareció  otra vez, el demonio en figura de Cristo con la Cruz al hombro, ántes que hubiera tenido visiones de este género; no obstante, le dijo estas palabras  llenas de fe y humildad. "A Cristo yo le adoré en el Santísimo Sacramento, que yo no merezco, pan, sería tan malo verlo en otra forma" .  él demonio huyó lleno de confusión y ella quedó con la claridad del desengaño, porque el hedor que dejó ahí delató quien era. 

 

 Durmiendo una noche le pegó el demonio en  los ojos: con cera tan reciamente, que no pudiéndose abrir después, padeció el remedio y el daño de que con las puntas, de unas tijeras la quitaran aquel impedimento.





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