Leoncio refiere que había un señor tan rico como avaro .
Se Hallaban un día de invierno muchos pobres tomando el sol
: salió el triunfo de su dureza y contestando todos que ninguno le había podido
jamás sacar una limosna , apostó un pobre con los otros que le había de
sacar algo aceptaron la apuesta , y fue dicho á combatir su miseria .
Lo Esperó al entrar en su casa , pidió limosna , se la
negó , volvió á pedir ,el rico lo lleno de injurias por estar tan cansado
; no obstante se la volvió a pedir el pobre , y furioso el rico de tanta
importunidad volvió a ver si hallaba alguna piedra que tirarle ciego de cólera
y no la encontró , y como ëntonces le entrasen la comida , así el rico de
un pan y se le tiró airado á la cara ; entonces cogiéndole el pobre , fué á
contar á sus compañeros la victoria , y al cobrar lo apostado.
Pasados dos días enfermó gravemente comprendiendo su
pesadísimo letargo ; en él vio que era presentado en el tribunal de Dios , y
que los demonios en figura de feisimos monstruos , cargaban en una balanza toda
sus obras Malas.
Los Angeles queriendo contrapesarlas con las buenas reconociéron el
libro de su larga vida y no hallaron alguna , de que se entristecieron
extremadamente , hasta que dieron con el pan que había tirado al pobre y
poniéndolo en la balanza contraria y viendo que por mucho no podía
igualar le dijo uno de los Ángeles al miserable reo :
" ya ves , que esta limosna pesa mas de la cólera que de
la piedad , es nada lo que contrapasa á tus muchos y gravísimos pecados y
no obstantes por ella , aunque tan detestable por sus circunstancias , te da
Dios licencia para que volviendo al mundo obres tanto bueno que aqui valga lo
que has obrado" .
Volvió en si á esta vida exclamando : qué prodigio es éste del valor de
la limosna. Si un pan arrojado y por venganza , me ha librado del infierno
, qué hará dado y por amor.
otro caso es de una señora que persuadiendo á que reformará el
vestir , y defendiéndose con que ella no iba profana, dijo airada;
"que see lleve el diablo todo lo profano que yo llevo"
al punto se presentó un ferocísimo demonio, que con furor empezó á
despojarle de todos los adornos, á arrebatarle el vestido, y arrancarla el
trenzado del cabello , joyas y cintas, dejándola mal herida y bien escarmentada.
De este suceso han de sacar el propósito de evitar en su gasto lo
superfluo, para dar á los pobres lo preciso, como también los mismos adornos,
que por antiguos no aprovechan, ó por muchos sobran, remitirlos á hospitales,
á pobres, pues vale más que se los lleve Dios, que no que se los lleve el
diablo, procurando aplicar esta limosna por sufragios á las desnudas almas del
Purgatorio.

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