馃摉 **SANTA HILDEGARDA DE BINGEN: EL DEMONIO DE LA INMODERACI脫N Y LA RESPUESTA DEL ESP脥RITU SANTO*

santa Hildegarda de Bingen se encontraba profundamente preocupada por c贸mo aconsejar a los j贸venes que viv铆an entregados a las comodidades, los placeres y la falta de moderaci贸n. Deseaba recibir de Dios la sabidur铆a necesaria para ense帽arles a vivir con virtud, disciplina y dominio de s铆 mismos.

En su b煤squeda de la voluntad divina, se entreg贸 a un ayuno de nueve d铆as y subi贸 a una monta帽a. All铆, en la cima, a las tres de la tarde, recibi贸 una visi贸n en la que se le presentaron dos im谩genes que mostraban el combate entre el vicio y la virtud.

A su izquierda apareci贸 el demonio de la inmoderaci贸n, representado como un lobo agazapado, siempre dispuesto a devorar cuanto encontrara a su alcance. A su derecha se manifest贸 la respuesta de la discreci贸n, que expresaba la sabidur铆a divina y la ense帽anza del Esp铆ritu Santo.

EL DEMONIO DE LA INMODERACI脫N**

El lobo representaba al alma dominada por sus apetitos, que busca satisfacer todos sus deseos y se niega a poner l铆mites a sus placeres.

Dec铆a:

«Lo que pueda desear y buscar, lo comer茅, y de nada me abstendr茅. ¿Por qu茅 debiera abstenerme y luego no tener recompensa alguna? ¿Por qu茅 motivo voy a renunciar a lo que soy, puesto que cada uno act煤a seg煤n lo que hace su especie?

Si viviera de modo que apenas pudiera respirar, ¿cu谩l ser铆a entonces mi vida? Aprovechar茅 cualquier posibilidad de divertirme y de re铆rme que se presente. Si mi coraz贸n brinca de alegr铆a, ¿por qu茅 limitarlo? Y si mis venas est谩n llenas de placer, ¿por qu茅 deber铆a cortarlas?

Si hay ocasi贸n de hablar, ¿por qu茅 callar? Ya que cada movimiento de mi cuerpo es saludable, act煤o como he sido creada. ¿Por qu茅 cambiarme en otro que no soy? Cada criatura crece seg煤n su naturaleza y obra seg煤n lo que le conviene, y as铆 tambi茅n hago yo».

馃晩️ **LA RESPUESTA DE LA DISCRECI脫N**

Entonces se escuch贸 una voz procedente de la nube tempestuosa, que respondi贸 al demonio:

«¡Oh, especialista en emboscadas! Con tus insidias corroe todo lo que hay de honesto en la raz贸n. Eres semejante a los cachorros de las bestias, que carecen de moderaci贸n, y te comportas como un animal inmundo.


Todas las cosas que est谩n en el orden de Dios se corresponden unas con otras. Las estrellas brillan con la luz de la luna, y la luna luce con el fuego del sol. Todas las criaturas est谩n subordinadas a otras mayores que ellas, y ninguna sobrepasa su medida.


En cambio, t煤 no tienes en consideraci贸n ni a Dios ni a su creaci贸n, sino que vas como la c谩scara vac铆a de un grano, movida por el viento.


Yo, en cambio, procedo por los senderos de la luna y por el camino del sol. Atiendo todas las 贸rdenes de Dios y, siguiendo sus mandamientos, crezco en costumbres honestas y permanezco plenamente unida al amor.


Soy princesa en el palacio del Rey y conozco todos sus secretos. No dejo escapar sus secretos, sino que los comprendo y los quiero. Resplandezco como un rayo de luz.


T煤, en cambio, eres un cuerpo torturado por la enfermedad; pareces un cad谩ver lleno de gusanos».


馃檹 **ENSE脩ANZA PARA LOS J脫VENES**


Esta visi贸n nos invita a reflexionar sobre el peligro de vivir sometidos a todos nuestros deseos. El demonio presenta la inmoderaci贸n como una forma de libertad: comer cuanto se quiera, disfrutar de cada placer, hablar sin medida y satisfacer cualquier impulso.


La virtud de la discreci贸n ense帽a que el ser humano debe ordenar sus deseos conforme a la voluntad de Dios.


La moderaci贸n, el dominio de uno mismo y las buenas costumbres son virtudes que ayudan al alma a conservar el orden establecido por el Creador.


No debemos permitir que nuestros apetitos gobiernen nuestra voluntad. Debemos aprender a gobernar nuestros apetitos conforme a los mandamientos de Dios. 馃檹


Nota: He incorporado los nueve d铆as de ayuno, la monta帽a y las tres de la tarde como datos que me has proporcionado, pero quedan pendientes de confirmaci

贸n en la fuente hist贸rica de Santa Hildegarda.

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