De la misma manera que antiguamente envió, por el mismo pecado, el diluvio de las aguas, y por la dureza del faraón, las plagas de Egipto.
📖 Génesis 7; Éxodo 8
De aquí viene que, una vez que este mal echa raíces en un cuerpo, no basta toda la medicina para desarraigarlo, ni siquiera los grandes tormentos que padecen los desdichados que lo tienen consiguen fácilmente curarlos.Otras formas de contagio
También puede pegarse esta maldita dolencia por cualquiera de las partes porosas del cuerpo, como afirma Antonio Musa.
Aunque dice que nunca había visto a nadie a quien se le hubiera pegado de aquella manera, con todo esto no le parecía que se atreviera a comer en un mismo plato, beber en un mismo vaso o dormir en un mismo lecho con una persona afectada por este mal.
Ni siquiera se atrevería a limpiarse con el mismo paño. ⚠️
Dolores continuos e insoportables
Los dolores que causa esta dolencia afrentosa son excesivos y continuos, como unos perpetuos verdugos que atormentan sin piedad el cuerpo hasta la muerte.
Y por esto es todavía más intolerable.
Porque si el dolor despachara luego al desdichado que lo padece, sería más piadoso. Pero que, siendo mortales los dolores, le conserven la vida para padecerlos durante más tiempo, es lo que más congoja y atormenta. 😔
No es mal este que conceda treguas largas a quien una vez embiste. No hay esperanza de salud en quien lo tiene, ni rato de gusto y contento donde el dolor de él no se mezcle.
Y si acaso se apacigua por algún poco de tiempo, no es para hacer paces perpetuas con el doliente, porque siempre vuelve a la recaída y nunca desaparece del todo.
Los efectos de la enfermedad
Efectos de esta peste son llagas e hinchazones. Y cuando estas faltan, no faltan otros mil achaques que fatigan al enfermo.
Ya le duele la cabeza, ya las cervices, ya las espaldas, ya los brazos, ya los pies, ya todos los miembros juntos.
Unas veces siente los huesos tan doloridos como si se los estuviesen golpeando, y otras parece que víboras le despedazan las entrañas. 🐍
La corrupción de los humores
No se contenta aún este humor con atormentar con su malicia, sino que, para hacer mayor guerra al cuerpo humano, junta consigo todos los demás humores y los infecta con su ponzoña, para hacerlos todos incurables.

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