Para que los coherederos de Cristo alcancen la herencia prometida, Dios dirigió estas palabras al profeta Jeremías:
"Hoy te he puesto sobre pueblos y reinos para arrancar, destruir, derribar y dispersar; después edificar y plantar."
Dios compara el corazón humano con un campo abandonado.
Cuando un terreno está cubierto de espinos, cardos y malas hierbas, primero debe limpiarse completamente antes de sembrar.
Solo entonces podrá producir abundantes frutos.
🌾 El corazón necesita ser trabajado
Así sucede también con el alma.
El pecado ha echado raíces profundas en el corazón humano.
Antes de que pueda crecer la virtud, es necesario arrancar todo aquello que impide la acción de la gracia.
Ese trabajo exige esfuerzo, sacrificio y dolor.
⛏️ Las herramientas espirituales de Dios
Un antiguo autor espiritual explica esta imagen diciendo que Dios utiliza distintas herramientas para cultivar el alma:
⛏️ La tribulación es el azadón.
🪓 La persecución es la pala.
✝️ La cruz pesada es el hacha.
💔 Las angustias interiores son la azada que rompe la tierra endurecida del corazón.
Con estas herramientas Dios limpia el terreno del alma para que pueda producir frutos destinados al granero del Reino de los Cielos.
🌺 Las tribulaciones preparan el cielo
Por eso Tomás de Kempis concluye:
Debemos entrar en el Reino de Dios a través de muchas tribulaciones.
Las pruebas arrancan la mala hierba del pecado de nuestra conciencia, purifican el corazón y lo preparan para recibir la buena semilla de la gracia.
Solo un corazón purificado puede dar frutos dignos de la vida eterna.
Las tribulaciones no son una señal de abandono por parte de Dios, sino instrumentos con los que el divino Labrador prep
ara a sus hijos para la felicidad eterna.

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